11:00 de la mañana, una voz detrás de mí pregunta "¿tomamos un café?"....
Había llegado el momento de desconectar de la jornada laboral y poder hablar de banalidades con los compañeros de fatigas. Abandonamos nuestros puestos de trabajo y nos dirigimos al pequeño oasis de la oficina, donde se encuentra la máquina de café. No había dado mi primer trago al capuccino cuando mi teléfono móvil comienza a sonar, descuelgo y una voz firme y rotunda me pide que planifique el resto de mis días de vacaciones dentro del mes de agosto. Una vez colgué el teléfono comencé a contabilizar los días que me restaban de vacaciones 1,2,3,4.... 7 días libres!. A continuación se suceden varios mensajes en busca de algún compañero que quiera compartir conmigo un plan de última hora. Mi intención era rentabilizar este tiempo en algo realmente interesante. Después de agotar todas las opciones no alcanzo mi objetivo, nadie puede acompañarme esos días y eso significaba quedarme en casa viendo como van pasando los días, horas, minutos, segundos....hasta volver a la rutina del día a día.
De repente, viene a mi cabeza unos episodios vividos unos meses atrás...
Señal Número 1: Un par de meses atrás S, J y yo nos dirigíamos a los estudios de una radio local a la que habíamos sido invitados a realizar una pequeña entrevista radiofónica, una vez llegamos al estudio tuvimos un encuentro fortuito con un peregrino recién llegado del Camino de Santiago. Entablamos una corta conversación, pero lo suficiente para despertar mi interés por la entrevista que acababa de realizar aquel invitado al programa. Una vez llegué a casa, conecté mi teléfono a la web de dicho programa, di al play y empezó a fluir por mis oídos aquella maravillosa entrevista que no me dejo indiferente. Varios mensajes se quedaron grabados en mi memoria que no sabía que iban a regresar a mi cabeza en un futuro no muy lejano...
Señal Número 2: Una tarde de Julio salí con la bicicleta a realizar algo de deporte por los alrededores de mi ciudad, cuando en un cruce de caminos coincido con un par de ciclistas de los que me separan unos 200 metros....de repente, uno de ellos bloquea los frenos de su bicicleta, cambia de sentido y empieza a retroceder dirigiéndose hacia mí, se le había caído su linterna y cuando paró a recogerla..."Coño!! que casualidad!!!¿Pero tu que haces por aquí?". El destino había hecho que coincidiese con un antiguo compañero de trabajo que hacia unos años que no veía, me uní a ellos y comenzamos a pedalea. Mientras tanto, entre trago y trago al bidon y bajo un sol abrasador me iba contando que semanas atrás acababa de venir del Camino de Santiago y que había sido una gran experiencia para él...era la segunda referencia que recibía en menos de un mes sobre esa aventura...curioso....
En ese momento me pregunto....¿Porque no probar a hacer el Camino de Santiago? Entonces, sin perder un segundo, abro el calendario y compruebo que con los 7 días de vacaciones, teniendo en cuenta los trayectos de ida y vuelta, serían muy escasos para poder disfrutar de esta experiencia...por lo que tendría quevrenunciar a ella. Una vez descartado el camino y cuando me disponía a solicitar los días de vacaciones para pasarlos en la ciudad, descubro la tercera y última señal...
Señal Numero 3: "¿Un momento, y esos dos días que cancelé cuando el viaje al festival?"
En ese momento corrí a buscar en la aplicación de vacaciones de la empresa para la que trabajo y... allí estaban!! no eran 7 días sino 9, que unidos a un día festivo nacional me permitirían sumar 17 días de vacaciones suficientes para emprender mi camino....y después de todo esto me viene a la cabeza una frase que escuché en aquella entrevista...."el camino no lo eliges tu, es él el que te elige a ti siempre..."
Había llegado el momento de desconectar de la jornada laboral y poder hablar de banalidades con los compañeros de fatigas. Abandonamos nuestros puestos de trabajo y nos dirigimos al pequeño oasis de la oficina, donde se encuentra la máquina de café. No había dado mi primer trago al capuccino cuando mi teléfono móvil comienza a sonar, descuelgo y una voz firme y rotunda me pide que planifique el resto de mis días de vacaciones dentro del mes de agosto. Una vez colgué el teléfono comencé a contabilizar los días que me restaban de vacaciones 1,2,3,4.... 7 días libres!. A continuación se suceden varios mensajes en busca de algún compañero que quiera compartir conmigo un plan de última hora. Mi intención era rentabilizar este tiempo en algo realmente interesante. Después de agotar todas las opciones no alcanzo mi objetivo, nadie puede acompañarme esos días y eso significaba quedarme en casa viendo como van pasando los días, horas, minutos, segundos....hasta volver a la rutina del día a día.
De repente, viene a mi cabeza unos episodios vividos unos meses atrás...
Señal Número 1: Un par de meses atrás S, J y yo nos dirigíamos a los estudios de una radio local a la que habíamos sido invitados a realizar una pequeña entrevista radiofónica, una vez llegamos al estudio tuvimos un encuentro fortuito con un peregrino recién llegado del Camino de Santiago. Entablamos una corta conversación, pero lo suficiente para despertar mi interés por la entrevista que acababa de realizar aquel invitado al programa. Una vez llegué a casa, conecté mi teléfono a la web de dicho programa, di al play y empezó a fluir por mis oídos aquella maravillosa entrevista que no me dejo indiferente. Varios mensajes se quedaron grabados en mi memoria que no sabía que iban a regresar a mi cabeza en un futuro no muy lejano...
Señal Número 2: Una tarde de Julio salí con la bicicleta a realizar algo de deporte por los alrededores de mi ciudad, cuando en un cruce de caminos coincido con un par de ciclistas de los que me separan unos 200 metros....de repente, uno de ellos bloquea los frenos de su bicicleta, cambia de sentido y empieza a retroceder dirigiéndose hacia mí, se le había caído su linterna y cuando paró a recogerla..."Coño!! que casualidad!!!¿Pero tu que haces por aquí?". El destino había hecho que coincidiese con un antiguo compañero de trabajo que hacia unos años que no veía, me uní a ellos y comenzamos a pedalea. Mientras tanto, entre trago y trago al bidon y bajo un sol abrasador me iba contando que semanas atrás acababa de venir del Camino de Santiago y que había sido una gran experiencia para él...era la segunda referencia que recibía en menos de un mes sobre esa aventura...curioso....
En ese momento me pregunto....¿Porque no probar a hacer el Camino de Santiago? Entonces, sin perder un segundo, abro el calendario y compruebo que con los 7 días de vacaciones, teniendo en cuenta los trayectos de ida y vuelta, serían muy escasos para poder disfrutar de esta experiencia...por lo que tendría quevrenunciar a ella. Una vez descartado el camino y cuando me disponía a solicitar los días de vacaciones para pasarlos en la ciudad, descubro la tercera y última señal...
Señal Numero 3: "¿Un momento, y esos dos días que cancelé cuando el viaje al festival?"
En ese momento corrí a buscar en la aplicación de vacaciones de la empresa para la que trabajo y... allí estaban!! no eran 7 días sino 9, que unidos a un día festivo nacional me permitirían sumar 17 días de vacaciones suficientes para emprender mi camino....y después de todo esto me viene a la cabeza una frase que escuché en aquella entrevista...."el camino no lo eliges tu, es él el que te elige a ti siempre..."
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