viernes, 9 de agosto de 2013

[PRELUDIO-2] Peregrinen sin importar con quien, cuando y donde...pero peregrinen

El sol se oculta a través de la ventana del salón, cae la noche, yo sigo buceando en mi tablet en busca de información que pueda serme útil de cara a mi próxima aventura...
Horas después de leer, valorar el esfuerzo y el tiempo del que dispongo, decido comenzar mi aventura en León, exactamente a 284.6 kilómetros de la Plaza del Obradoiro. Comienzan entonces las reservas de billetes de tren y ya sólo queda conseguir el billete más importante, el que será mi "pasaporte de peregrino".

Jueves, 19:20 horas, estoy entrando en un antiguo portal de la calle carretas en Madrid, muy cercano al Kilómetro Cero, inicio de las carreteras radiales españolas y casualmente inicio de mi aventura. Entro en el ascensor, 7ª planta, se abren las puertas y se escucha dentro del ascensor una voz...."esto está hasta arriba", estaba el descansillo repleto de gente. Salimos y recorremos el pasillo en busca del final de la cola, lo primero que me sorprende es ver a tanta gente joven, y otra no tan joven, con la intención de emprender este viaje. ¿Quizás busquen algo más valioso que unas vacaciones convencionales con alcohol, fiesta y playa?
Cuando llegamos al final de la cola aparece un hombre bajito y regordete con un aspecto muy entrañable, se acerca a mí y me entrega una hoja informativa mientras me pregunta donde voy a comenzar el camino. Levanto la mirada y hecho un vistazo a la cola, podría haber unas 70 personas!!!...esto va a ser largo y hace demasiado calor...
Mientras esperamos leo el papel que me han entregado, en él se presentan como un colectivo sin animo de lucro que dedica dos horas un par de veces por semana a orientar y entregar las credenciales a los futuros peregrinos. Mientras tanto el hombre entrañable se dirige a nosotros.

"hace calor aquí...pues no os preocupéis que en el camino vais a pasar más si cabe! Yo lo hice en Julio pensando que iba a hacer fresquete y casi me bebo hasta el agua de los floreros!!!",comentaba el hombre entrañable. "habrá que salir pronto entonces" dice una de las personas que esperaban la cola. "pronto sí, pero no antes de que amanezca, si no queréis perderos claro!" contesta.

Avanza la cola, una voz al fondo dice que entraremos a una pequeña reunión en grupos de 25 personas. Entra el primer grupo y un segundo quedándome a 5 personas de poder entrar en este último. Han pasado 30 minutos desde que llegué pero no se me hizo tan larga la espera gracias a ese pequeño hombre que se dedicaba a andar arriba y abajo de la fila haciendo pequeñas bromas con cercanía y gesto entrañable.

Vuelve a la carga el Hombre Entrañable, "Aquí todos somos voluntarios, hacemos esto porque amamos el camino, eso sí en esta empresa cogemos todos los puentes, por el convenio no nos podemos quejar, no nos perdemos ni uno, el de los mineros, el de los administrativos, el de mayo....todos!! Tenemos el mejor sindicato de Madrid...." Se oyen carcajadas a lo largo de toda la cola.
Continúa, "Ya tenéis mejor cara que cuando salisteis del ascensor...¿a que ya no os importa tanto la espera y el calor? Pues esa es la esencia del camino..." exclama el Hombre Entrañable.
En ese mismo momento se abre la puerta y pasamos a la sala de reuniones. 
Al entrar compruebo que nos encontramos en un pequeño piso que es utilizado para impartir charlas a los peregrinos y entregarles su credencial. Nos sentamos y comienza el discurso.

- "¿Díganme donde van a comenzar?", pregunta el orador.
- Se van sucediendo las respuestas "Astorga", "León", "Burgos", "Roncesvalles"..., responden los oyentes.
- "A uno se le ponen los dientes largos al escuchar destinos como Roncesvalles....les recomiendo a aquellos que hayan elegido un destino cercano a Santiago, decisión infundada por el miedo a no terminar, que valoren el aumentar su ruta. No pongan en duda la fortaleza del ser humano, me atrevería a decir que el ser humano tiene una resistencia casi infinita. Cuando empiecen, a las pocas horas, notarán su mochila como un gran lastre que se clava en sus clavículas casi hasta el hueso. Entonces, al llegar a la primer oficina de correos, empezarán a desechar todas aquellas cosas que llevaban "por si acaso" y mandarán a casa 5 o 6 kilos de enseres. Mas tarde, unas cinco o siete jornadas después de su inicio, perderán esos miedos a perderse, a no encontrar alojamiento o incluso a enfermar...y comenzarán a disfrutar de su aventura...pero ya quedarán pocas jornadas a Santiago y perderán la posibilidad de sacar el mayor jugo al camino. Por ello, les recomiendo que incrementen sus kilómetros, hagan la mayor distancia que les permita el tiempo que tienen destinado al camino, disfruten de la experiencia. [...] Esto es todo....no sin antes animarles a que peregrinen, verán que es una experiencia muy enriquecedora, peregrinen sin importar con quien, cuando y donde....pero peregrinen..."


No hay comentarios:

Publicar un comentario