Hoy es Miércoles, último día de esta semana antes de un pequeño "KitKat" laboral...Mañana por la mañana está prevista mi peregrinación al norte de la península con el objetivo de disfrutar de uno de los festivales musicales veraniegos con mayor afluencia de público y repercusión mediática nacional e internacional. Aguardo con impaciencia el momento de disfrutar de la música, esa droga que me ha acompañado desde tan pequeño...había llegado el momento inyectar una dosis de 72 horas directa a mis oídos, dosis que lejos de ser letal sería el remedio idóneo para desconectar de la monotonía del día a día...
Salgo de la ducha y mientras me seco mantengo una breve pero decisiva conversación, que cambiaría el transcurso de mis planes a corto plazo. Ella se encuentra triste, una situación familiar con un desenlace cada vez mas cercano e inevitable la preocupa. Las noticias que recibo en relación a este asunto son poco o nada halagüeñas...busco palabras de aliento y consuelo con las que poder apaciguar la tristeza del momento, pero la experiencia me ha demostrado lo ineficaz que puede llegar a ser el lenguaje en estos casos. Se hace el silencio, un abrazo, un beso, el sonido de una puerta al cerrarse, planta -1 del ascensor, arranco el coche con destino... mi hábitat laboral.
Ya en el transcurso del viaje, mientras mis oídos digerían las ondas musicales que salían por los altavoces de la radio del coche, en mi cabeza había un asunto dando vueltas. Aquel pequeño diálogo vespertino había arrojado a mi cabeza algunos recuerdos no precisamente muy agradables. Después de dar un par de vueltas al asunto, concluyo..... "Decidido! Vendo la entrada y cancelo el viaje!"
Horas más tarde ya me había deshecho de la entrada y sin saberlo, este gesto acababa de cambiar el rumbo de mi destino a corto plazo.
Horas más tarde ya me había deshecho de la entrada y sin saberlo, este gesto acababa de cambiar el rumbo de mi destino a corto plazo.
Decisión que lejos de significar el fin de un viaje supondría su transformación en otro mucho más nutritivo en el plano personal y espiritual, un recorrido introspectivo en la búsqueda de uno mismo. Un intento de reconstruir ese espíritu que la vida había golpeado y destruido en mil pedazos. Hoy sería el inicio del fin del pez que estaba siendo arrastrado por la corriente...
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