lunes, 12 de agosto de 2013

[ETAPA-2 San Martin del camino-Astorga(24km)] El sufrimiento mereció la pena....


El sonido de las 8 botas rompe el silencio de la oscura y fría mañana. Son las 6:33 de la madrugada y una luz de una linterna alumbra la pista que nos dirige al siguiente destino, Astoga. 
Se escuchan las quejas de Imanol por los italianos. No para de contarnos anécdotas sobre ellos, como por ejemplo que piensan que el mundo es suyo y no respetan por donde pasan o que se levantan en los albergues y comienzan a hablar entre ellos y a encienden las luces como si no hubiese nadie mas que ellos, despertándole en mas de una ocasión. "Ana es diferente, ella ya es casi italo-española" exclama Imanol sonriendo y ella también se sonríe. 
Mientras siguen golpeando nuestros bastones el árido suelo se sucede una conversación. Ana nos cuenta los motivos que la llevaron a venir sola al camino. Ella estaba cansada del estrés de su ciudad, Milán, quería desconectar y perderse. Sentirse sola, que al echar una mirada a su alrededor no hubiese nada, la soledad en su sentido más absoluto. Es su segundo camino y sabe que esto es así aquí. Dice que quería también permitirse el lujo de aburrirse, llegar a cada fin de etapa y estar sentada en un banco viendo las horas de su reloj pasar, mirando el cielo o entablando una conversación con un desconocido mientras llega la hora de acostarse para comenzar el siguiente día. Eso no es posible en su lugar de origen, no tiene tiempo de parar, siempre hay una llamada de un amigo, mensajes, trabajo, tareas de hogar por hacer, proyectos... "Poder llegar a aburrirse hoy en día es un verdadero lujo" exclama. 
Más adelante hablamos sobre nuestras ajetreadas vidas diarias que no nos permiten tirar del freno de mano y analizar si es lo que realmente queremos. Muchas veces aguantamos un trabajo que no nos gusta, una vida que no nos hace felices simplemente porque nos han enseñado a eso, aguantar. Es un sufrimiento al que terminamos acostumbrándonos, la velocidad de la rueda de la rutina te atrapa y no te deja pensar, hace que no te plantees si es lo que realmente quieres y si realmente eres feliz así. No siempre es bueno aguantar. Es como ese corredor de maratón que a mitad de carrera ya no puede más físicamente,  pero sigue y sigue...muy probablemente termine lesionado y no llegará a su objetivo, cruzar la meta, por lo que la carrera terminará de igual forma para él pero en una situación mucho más dolorosa y con mayores secuelas que si se hubiese detenido a tiempo cuando se encontraba desfondado al 50% de trayecto. Esto no quiere decir que no haya que luchar en la vida pero la capacidad de aguante es una cualidad que hay que saber medir, no siempre es algo bueno. La sociedad de hoy nos invita a aguantar y aguantar, luego vemos personas arruinadas que no supieron decidir el rumbo de sus negocios a tiempo, corredores de maratón lesionados durante meses, causas de separación cuyos hijos sufren las consecuencias de que sus padres no decidieran a tiempo que su relación estaba agotada, consultas de psicólogos repletas de pacientes que su ambición les llevo a buscar un puesto mejor remunerado, un ascenso o ampliar el negocio para ganar más dinero del que realmente necesitan, aceptando un ritmo de vida que les está machacando, les hace infelices y mientras siguen aguantando la vida es eso que va pasando sin que ellos apenas se den cuenta.

Llegamos a una bifurcación en el camino. Debemos elegir entre ir por el camino corto y llano cercano a la carretera o por el contrario elegir la ruta montañosa más larga pero más bonita también. No tardaríamos en decidir, los cuatro dijimos "la montañosa" no sabíamos que el camino nos estaba poniendo una prueba, lo que "a priori" parecía mas duro y absurdo (la de la carretera nos facilitaría el trayecto)  tenía una recompensa, un encuentro que no íbamos a olvidar.

"Dios Andrés, voy jodido, me arden los pies y esta cuesta de piedras parece que nunca acaba" exclamo. "Ya tío, y ¿donde están Imanol y Ana?" Pregunta Andrés. "No lo se, ellos llevan muchos más días, estan acostumbrados, suben como si no costara pero yo no puedo más..." Respondo. Damos unos cuantos pasos más y llegamos al final de la cuesta, tomo aire, miro al cielo, usol abrasador, hará entre 30  y 40 grados y estoy sediento, faltan unos 11 kilómetros hasta Astorga y las fuerzas escasean. Miramos un puesto al lado de un pequeño cobertizo a unos 50 metros de nosotros, nos dirigimos a él pensando que es un negocio mas que aprovecha el camino para llenar sus bolsillos. Cuando llegamos un hombre de unos 40 años,  1.75 metros de altura, delgado, media melena rubia, ojos claros y tostado por el sol nos recibe. Tiene una pequeña cama con la misma forma que una marquesina de autobús hecha con madera y pegada a la fachada del cobertizo de ladrillo. Su puesto esta repleto de agua fresca, zumo, galletas, infusiones....preguntamos "¿cuanto vale el zumo?" (Esa cuesta ha dejado sediento y aquello era como un oasis en medio del desierto), el hombre responde "no tenéis que pagarme nada, esta es vuestra casa, serviros y descansar esto os lo afrezco yo gratuitamente aunque hoy en dia esto se que o es muy común. Esto es el verdadero camino y lo demás es un negocio que algunos oportunistas han aprovechado." Me quedo sorprendido, casi no puedo creerlo, me estaba diciendo que nos regalaba todos estos manjares mientras él se dedicaba a limpiar los vasos, traer todo esto hasta aquí y aguantar el sol abrasador sin pedir nada a cambio. Me cuesta creerlo, no cojo nada porque pienso que es mentira, un truco para luego pedirnos la voluntad... Un peregrino pregunta mientras se sirve un zumo "¿como te llamas?" a lo que responde  "soy David, ¿de donde sois vosotros?", le responden "de Barcelona". "yo también era de allí, pero cambie mi vida y me vine a este puesto hace ya 4 años " nos cuenta David.
Algo me dice que tengo que conocer su historia y tímidamente le pregunto. "¿Y cual fue el motivo para cambiar aquello por esto?" A lo que contesta "estoy seguro que el mismo motivo por el que estas tu recorriendo todos estos kilómetros a pie, termine hasta aquí, no, mas arriba,  hasta aquí de todo" sube su mano varias veces por encima de su cabeza "harto del egoísmo, del distanciamiento humano, llegué a dejar de creer en el ser humano. Yo tenía una empresa, mujer e hijos. Fumaba, bebía e incluso me drogaba, mi vida era frenética en Barcelona. La empresa me daba una vida cómoda en cuanto a lo económico pero un día todo fue mal, me separé, el negocio se hundió y nadie me ayudó, me sentí muy solo. Harto de todo aquello cogí lo poco que me quedaba y me vine a intentar dar esperanza a las personas que por aquí pasaran y quisieran parar ya que yo había perdido toda esperanza en la humanidad" [su voz es firme pero a la vez cercana, por como se comunica se nota que es alguien con  formación, no es ningún loco, mas bien parece de las personas mas cuerdas que he conocido] " lo importante es lo que tu hagas, y no lo que hagan los demás, haz las cosas sin esperar nada a cambio." Señala un sobre y le dice a una peregrina. "Siembra semillas en esta tierra si quieres que los demás coman fruta" la mujer se queda inmóvil "esto es real, cógelas y siembralas, yo ofreceré tus frutos en el futuro a otros peregrinos..." finalmente coge un puñado y siembra al lado de alguna sandía que aun estaba verde. Mientras charlamos, pasan peregrinos por delante del puesto ignorando lo y les dice "buen camino, buena vida. Atentos a las señales del camino mas allá de las flechas y de las conchas ..." Ahora me doy cuenta que ha sido una magnífica idea parar a conversar.  Para recordar todo lo que me va sucediendo apunto ideas en mi móvil durante el camino para redactar cada episodio y no dejarme momentos y reflexiones importantes pero cada frase que nos regala este chico rubio es tan valiosa que no quiero que se pierda, por lo que conecto la grabadora de mi móvil y continúa. "Estuve dentro del sistema, su ritmo nos aprieta, presión, dinero, poder...nos han echo mirar a través de un prisma que nos han diseñado para no pensar, no plantearnos nada y seguir adelante como una oveja más dentro del rebaño." Un peregrino exclama " después de varios días, tengo miedo de volver a mi ciudad, verdadero pánico" continúa David, "claro que te entiendo, a través de la experiencia que he vivido yo en la sociedad y en el sistema intento transmitirla al resto, yo no soy una persona que esté en contra de nada ni nadie pero si se por donde no quiero ir, y ya está, no se trata de decir esto es bueno o es malo, no, es lo que hay, tu eliges. Vas por aquí o vas por allí pero no te preocupes por elegir. Pero si tu necesitas sufrir para descubrir que es el amor, mejor que pases por ahí a que yo te aconseje, para que te des cuenta y lo valores. Si no somos capaces de valorar el sufrimiento no sabremos ayudar a la gente que nos rodea. No ayudarás a esa persona que está en la calle y no tiene nada, que está tirada en un banco en tu ciudad, ayúdale sin importar el motivo que le llevo a estar allí.... hay tantas cosas que se pueden hacer por los demás todos los días...ayudar a tu amigo que esta pasando por un mal momento personal... pero eso solo lo harás si sabes valorar eso, el sufrimiento, debes haber vivido ese sufrimiento para poder actuar así. Piensa durante el día cuanto dinero te gastas en ti mismo, en cosas innecesarias y cuanto le das al mendigo, sin importar en que se lo gaste,¿alcohol?,da igual,  lo importante es tu actitud. Nuestro ego, mi mi mi, yo yo yo, estamos siempre tan centrados en nosotros mismos...o que esté el albergue lleno y llegue un anciano y no les deis vuestra cama. O llegue un tío que no tiene dinero para pagar la cama y lo estáis viendo 10 tíos y no hacéis nada para que no duerma en la calle. Y cuando os quedéis sin dinero veréis lo que ocurre, esa es la única manera y es lo único que hay. Todo lo demás, un coche, una casa, ropa de marca, lujos...no os va a hacer más felices, es una película, que yo he vivido ya. Es tu ego el que te engaña, ten para ti, gana dinero, mas mas...no es el banquero, eres tu. Si no siembras  nunca vas a recoger, como esa mujer que puso las semillas en la tierra antes..."
Andrés dice " Rubén, tenemos que continuar, hace mucho calor" salgo de mi estado de absorción y nos despedimos de David. Acababa de tener la conversación mas nutritiva de mi vida,  me deja tan tocado que no articulo palabra en la próxima hora de caminata. Acababa de llenar un hueco muy grande en mi mochila de experiencias...

Mas tarde, encontramos a Ana e Imanol y continuamos al albergue...ha sido un día muy duro, tengo los pies y piernas rotos, apenas puedo subier lss escaleras o poner la planta de los pies en el suelo, pero no importa, el sufrimiento ha merecido la pena...




1 comentario: